Desde la primera vez que la ciencia ficción encendió
los motores de mi imaginación, siempre había esperado que en un futuro no muy distante con todos esos avances tecnológicos en materia de efectos especiales,
pudiera existir una película que abordara el tema de los viajes espaciales de
manera definitiva. Un día me cansé de buscarla en el futuro y comencé a buscarla
en el pasado, entonces encontré "2001: Odisea del Espacio" y me di
cuenta de que la respuesta no estaba en el futuro sino en el pasado.
Stanley Kubrick y su oda al espacio, todo comienza hace algunos cuantos
millones de años cuando una manada de primates descubre frente a su habitad un
extraño monolito de origen desconocido. Al interactuar con el monolito los
primates desarrollan un estado mayor de conciencia sobre el uso de los recursos
que hay en su entorno, colocando a los primates en el camino hacia su evolución
e iniciando así el despertar de la humanidad.
Es el año 1999 cuando un grupo de científicos del planeta tierra ha
descubierto otro extraño monolito en el lado oscuro de la luna, que al parecer
fue colocado allí por una civilización extraterrestre. Ese monolito emite una resonancia
hacia otro más grande que se encuentra cerca del planeta Júpiter, así
que para el año 2001 la nave espacial Discovery 1 fue enviada hacia Júpiter
tripulada por 5 pasajeros con el propósito de averiguar cuál es el origen de
los malditos monolitos. Las funciones de la nave espacial Discovery 1 son controladas
por un computador de la serie HAL 9000, el computador con menos probabilidades
de cometer errores y el más moderno que existe. Sin embargo, cuando dos de los
tripulantes discuten sobre la posibilidad de desactivar a HAL, el computador se
pone un poco paranoico e intenta asesinar a todos los miembros de la
tripulación. David Bowman es el único tripulante que sobrevive a
la locura del computador HAL 9000 y logra desactivarlo para después completar
la misión de la nave Discovery, siendo tragado por el monolito que se encuentra
cerca de Júpiter durante un viaje psicodélico de luces y colores. A pesar de todo, David es rescatado posteriormente por alguna especie de
inteligencia alienígena, en un universo donde el espacio y el tiempo no
obedecen a las reglas físicas conocidas.
"2001: Odisea del Espacio" de 1968, una película en la cual el cine de
arte se deja observar en todo su esplendor dentro de un ballet cósmico
impresionante acompañado de efectos especiales que si bien no son de última
generación, fueron el despertar de los efectos especiales hablando de cine en forma absoluta, y como todo lo hecho por Stanley Kubrick son hasta
cierto punto inmunes al paso del tiempo. "2001: Odisea del Espacio"
es simplemente la obra más icónica del director de cine más icónico que ha dado
el tiempo.
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