Bendito sea aquel cineasta que en nombre de la buena
voluntad realiza películas bizarras para sacar al público de las tinieblas del aburrimiento.
Si conoces el trabajo de cierto cineasta cuyo nombre es Quentin Tarantino, seguramente estarás consciente de que existe una película llamada "Tiempos Violentos" y por supuesto sabrás que dicha película es la más representativa de su estilo, debido a que contiene esa combinación irónica de humor con violencia y diálogos conceptuales sobre diferentes puntos de vista e ideas entre los personajes, cargados de malditas referencias hacia la cultura pop que posteriormente al éxito del filme han influido de manera muy extravagante en la forma de hacer cine.
"Tiempos Violentos" es un filme en el
cual se cuentan varias historias de manera cronológicamente ilógica, que se van
relacionando lógicamente durante el transcurso de la película. Dentro de las
distintas historias que cuenta el filme los personajes siempre se meten en
situaciones bizarras, recurriendo a loquísimas facetas de sus personalidades
para poder solucionar dichas situaciones. La cinta está repleta de escenas célebres, y es considerada de manera informal como la mejor pelí de los
noventa.
Vincent Vega y Jules Winnfield son gánsters quienes ajustan cuentas cuando surgen asuntos turbios en los negocios efectuados por su jefe
Marsellus Wallace, a quien sólo le jode su esposa mas no sus socios; por otro
lado cierto boxeador de nombre Butch Coolidge tima a Marsellus con una supuesta pelea
arreglada e intenta escapar de la ciudad para luego poder disfrutar del monto de las
apuestas que el mismo realizó en contra de lo pactado, teniendo esto como base se sucintan eventos que colocan a los personajes en diversas situaciones
incómodas. Por ejemplo Vincent Vega intercambiando silencios agradables con Mia
Wallace la esposa de Marsellus antes de que ella sufra un ataque cardíaco por inhalar cocaína en exceso, o Butch y el mismísimo Marsellus siendo secuestrados e incluso torturados por un par de malditos sádicos en una estúpida tienda
de antigüedades, y qué decir de Jules Winnfield amenazando con una pistolita a un inútil asaltante de cafeterías mientras le recita el pasaje bíblico del libro de
Ezequiel capítulo 25 versículo 17.



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