martes, 11 de octubre de 2016

Viernes 13


Las cintas clásicas de grandes directores suelen ser buenas, pero en ocasiones quizá sea necesario degradarse un poco y mirar basura. Cualquier película de la franquicia "Viernes 13" está hecha con una fórmula de explotación que utiliza adolescentes, violencia, sexo y argumentos repetitivos poco creativos; sin embargo, al final resulta divertido y ligeramente placentero, aunque tal vez después de observar tanta maldita violencia sin sentido alguien pueda sentirse levemente culpable.

En el año de 1979 un grupo de adolescentes quienes desean desconectarse de sus aburridas vidas, han arribado hasta cierto campamento de verano cercano al lago "Crystal Lake" para trabajar como encargados. Dicho grupo tiene la maldita mala costumbre de jugarse bromas pesadas entre ellos, lo cual será una constante tanto en esta cinta como en toda la estúpida franquicia. Lo que estos adolescentes inmaduros desconocen, es como durante 1958 un niño con deformaciones físicas y problemas psicológicos llamado Jason Voorhees se ahogó en aquel lago "Crystal Lake", y los inútiles cuidadores del campamento fueron asesinados por la madre de Jason, entonces el lugar permaneció cerrado hasta 1979. Pero ahora que ha sido reabierto la señora Voorhees quien vocifera cosas extrañas como si un ente maligno poseyera su cuerpo, tratará de asesinarlos a todos en un festín de sangre y acuchillamiento el cual sin duda es uno de los mejores trabajos del especialista en efectos espeluznantes Tom Savini, aunque la mayoría fueron originalmente censurados pueden darles un vistazo en los extras del Blue Ray.                                                                                                                        

Alice es la única sobreviviente de aquel campamento, así que después de una persecución bastante rebuscada y poco creíble ella le corta la cabeza a esa anciana psicópata con ayuda de un maldito machete bien afilado, y luego escapa sobre una balsa donde permanece dormida. Sin embargo, pronto emerge desde las profundidades de "Crystal Lake" un niño con deformidades quien la tira hacia el lago, al mismo tiempo que suena una música perturbadora parecida a la de Psicosis; más tarde Alice despierta un poco desconcertada mientras reposa en una cama de hospital, pero no todo fue una pesadilla sólo la última parte demonios.


Fue en la década de los ochenta cuando viernes 13 pronto se convertiría en el estándar para los slasher americanos, las películas de la franquicia eran constantes y repetitivas; nadie pudo pararlas, a pesar de que la mayoría entre los espectadores ya sabían que iban a ver como Jason Voorhees acuchilla gente sin quizá alguna buena razón para hacerlo maldita sea. Fueron cintas que no tuvieron respeto por la crítica especializada, o por el resto de la industria cinematográfica; aunque se volvieron muy comerciales al generar cierto interés por producir filmes basura con contenidos entretenidos, aunque poco enriquecedores.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario