domingo, 29 de septiembre de 2019

El Barón Sardonicus


Esta vez nuestra pelí para analizar será diferente, quizá un poco anticuada o llena de galantería y gracia. Acaso alguien conoce lo que es un gul, permítanme darles una explicación muy exacta, tal vez demonio no sería la palabra adecuada para definirlo tampoco es un ente sin duda; sino un ser malévolo que profana las tumbas alimentándose de cuerpos sin vida.                                                                                            

Corre el año de 1880 cuando el prominente médico Sir Robert Cargrave debe hacerle una visita al misterioso Barón Sardonicus, pues una antigua amada le ha escrito cierta carta donde le expresa que ahora es la esposa de Sardonicus quien aparentemente siente mucho interés por sus malditas investigaciones más recientes; además es urgente que este encuentro sea pronto por el bien de ella, por el bien de ella, por el bien de ella. Cargrave debe viajar desde Inglaterra hasta el ficticio país europeo de Gorlava que quién sabe dónde demonios esté, una vez arribado al castillo del Barón conoce a Krull aquel repugnante sirviente jorobado quien sería capaz de hacer cualquier cosa que su amo le pida cuando se lo pida. Sir Robert queda convencido de que algo macabro sucede por ahí, cuando sin desearlo contempla como Krull tortura a la criada colocando estúpidas sanguijuelas sobre su rostro, con propósitos experimentales por supuesto.
  

El Barón no siempre ha sido conocido como Sardonicus, anteriormente era un simple campesino llamado Marek; él tenía una bella esposa que se parecía un poco a Marilyn Monroe, aunque bastante ambiciosa la muy infeliz. Su padre fue un hombre de buen corazón y cierto día intentó obsequiarles un billete de lotería pero ellos menospreciaron aquel gesto; sin embargo, durante esa misma noche falleció el viejo y entonces fue enterrado con el dichoso billete dentro del bolsillo pues ni al hijo ni a la esposa les interesó mucho ese asunto de la inútil lotería. No obstante, luego descubrieron que aquellos números del viejo eran los malditos números ganadores; así que una noche Marek profanó la tumba de su padre en busca de fama y fortuna, pero lo que observó allí dejó una mueca horrible en su rostro e incluso debe utilizar máscara, ya que con esa cara espanta a las mujeres y probablemente también las asesine maldita sea.


"El Barón Sardonicus" un rodaje que enorgulleció al mismísimo William Castle, productor y director de varias malditas películas exitosas sobre espantos o casas embrujadas a finales de la década de los cincuenta y principios de los sesenta; aunque también el viejo aparece en algunos de sus filmes para decir unas cuantas palabras e interactuar con el público, algo que era hasta cierto punto común en el cine de antaño. Sardonicus es el termino médico en latín para la mandíbula atorada, utilizado con propósitos de explotación durante ciertas secuencias perturbadoras a través del filme cuya conclusión es estúpida, quizá alejándose mucho de la perfección a pesar de que presumiblemente se codea entre otros clásicos del horror o el suspenso, concebidos dentro de aquella inolvidable era plateada del cine.

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